Mi primer Panini

Posted by Francesco Jiménez on Feb 15th 2014

En el 94 tenía yo 7 años y mi papá me regaló algo fantástico: mi primer álbum Panini. No era mi cumpleaños y en ese momento no entendía mucho de fútbol porque apenas entendía de cosas porque tenía 7 años, pero mi papá no era mucho de dar regalos espontáneos así que lo acepté con la ilusión que aceptaría el mejor regalo del mundo. En ese momento no me di cuenta porque era un niño y no veía las cosas obvias, pero el regalo no era solo para mi... yo creo que de alguna manera el entusiasmo y la pasión con la que vivo el fútbol se debe a este momento: ver a mi papá dividiendo los sobres para que cada quien abriera la misma cantidad, la emoción al pegar las barajitas y todos los esfuerzos que hacía para encontrar tiempo para que ambos fuésemos a intercambiar barajitas... en ese momento me pareció normal, hoy en día me produce una nostalgia divertida, recordar algo divertido con tristeza. Es extraño.

Pecamos de novatos: no pudimos llenar el álbum, nos sobraron muchas repetidas, el álbum quedó destrozado porque lo llevábamos a todos lados y, como yo era el que pegaba también el 50% de las barajitas, no quedó muy simétrico, ordenado o parejo. Sin embargo es un álbum adorable, a la final mi papá lo mandó a empastar con mi nombre y el resultado era bastante agradable: parecía como el primer álbum de un niño de 7 años.

Para el mundial siguiente fuimos expertos, ya yo tenía 11 años, amigos a quiénes cambiar, en vez de llevar el álbum a todos lados hice una lista y lo llenamos incluso mucho antes que cualquiera. Recuerdo cuando nos faltaba una barajita de ese álbum del 98 mi papá compró 5 sobres de barajitas. Las probabilidades de que nos saliera la barajita era de 1 entre 240 aproximadamente, pero pienso que la emoción de abrir paquetes de Panini es demasiada y vale la pena alargarla un poco. 

Seguí llenando todos los álbumes que salieron por mi cuenta, aunque los paquetes de barajitas se dividían siempre entre todos mis familiares.

Ahora que trabajo con Panini no solo lleno un álbum, lleno muchísimos: para mi, para el trabajo, para tomarle fotos, para la colección personal, para el nonno... y quizá esperen que diga que la emoción baja, pero más bien sube. Ahora, acostumbrado a abrir cajas, a pegar barajitas de a cientos y a no tener repetidas (para tener una repetida me tiene que salir 8 veces... no sucede). El modus operandis cambia, la emoción no... y no solo eso: ahora revisar álbumes es volver a otras épocas, a revivir momentos. Tengo todos los álbumes desde el 94, pero ese primer álbum de Estados Unidos 94 empastado, destruído, con vacíos importantes como dientes faltantes en una boca, es mi favorito.